lunes, 7 de junio de 2010

Un problema que aún no hemos podido solucionar es el de la desigualdad de oportunidades de niños y jóvenes de países periféricos y el Estado-Nación que es el principal agente educativo en la mayor parte de los países no ha sido capaz de solventar las necesidades educativas (suponiendo que efectivamente lo haya querido) en el presente y es dudoso que lo logre en el futuro. En nuestro país, donde la educación pública marca los lineamientos que debe seguir aún la educación privada, las escuelas en su gran mayoría no cuentan con la plataforma tecnológica imprescindible para acceder a las NTIC y ofrecer la educación “alfanumérica” adecuada. Tampoco se diseñan cursos de capacitación para docentes en este sentido ni se alienta el diseño de currículas donde se ponga en valor la educación tecnológica.

La desigualdad se manifiesta en todos los ámbitos pero es en la posibilidad de acceso a la tecnología donde se percibe con mayor crudeza, aparece la llamada “brecha tecnológica” o brecha digital de modo que solamente tienen posibilidades de una actuación competente en el aspecto tecnológico unos pocos jóvenes pertenecientes a algún grupo privilegiado. Los educadores sabemos que la desigualdad en educación es el mayor multiplicador de pobreza porque la proyecta al futuro, a las generaciones siguientes.

También Internet se puede convertir en una herramienta que posibilite el transporte de información y por ende de desarrollo. La investigadora del Banco Mundial Christine Zhen-Wei- Qiang dijo: "La plataforma móvil surge como la manera más poderosa de extender las posibilidades económicas y los servicios indispensables a millones de personas". Asegura esto en un informe del Grupo del Banco sobre desarrollo y ecnología de la información y agrega ejemplos de uso de Internet de alta velocidad en lugares como India, Kenia y Uganda entre otros, donde agricultores y habitantes de aldeas obtienen beneficios económicos, de salud y educación.

Estos ejemplos son importantes pero pocos y aislados

Considero (léase me temo) que la educación del futuro podrían repetir los problemas actuales: la ineficacia y negligencia de los responsables de desarrollar políticas educativas.

Además, cuando el filósofo Javier Echeverría habla en su artículo de “utilizar competentemente las nuevas tecnologías” yo pienso en el uso limitado, superficial y hasta frívolo que hacemos de las NTIC.¿Quién no usa un teléfono celular, un cajero automático, un MP3 o simplemente mira TV o usa un licuadora? Todos ¿verdad? Pero no avanzamos de ahí. Solo un uso utilitario. Esto por no conocer y por ende no valorar su verdadera dimensión y posibilidades.

Por lo anterior, creo que vivimos por el momento en un espacio de intersección entre dos mundos, el de la tecnología avanzada que se introduce y facilita todos las actividades humanas y el del subdesarrollo y la pobreza. Convivimos con los fracasos del pasado y las ilusiones del futuro.

María Mabel Fernández


Bibliografía

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http://web.worldbank.org

Echeverría Javier, Derecho a la educación y sociedad globalizada,Instituto de filosofía,CSIC

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